Bertha Jaquelin Pinto “Colectivo Empleo”
28 de septiembre de 2020
Como parte de la campaña política, se han presentado propuestas que no dejan de ser simples extravagancias a nombre de la modernidad, la racionalidad y la inteligencia. Propuestas que sustentan teorías como las de economía verde, naranja, amarilla, etc. para el cuidado de “Madre Tierra”. Estas no son más que copias de las economías y países que ven, cómo sus sistemas económicos y sus orientaciones depredadoras, no han hecho otra cosa que devastar, no solo sus recursos naturales sino también su cultura.
Bajo esta tendencia, Comunidad Ciudadana (CC), plantea un programa de gobierno haciendo hincapié en que,“la transformación requiere de un reencuentro, fraterno y respetuoso de las diferencias, entre todos y todas e impulsar una transformación democrática desde la comunidad ciudadana y el Estado”.Propuesta que considera al país como una generalidad horizontal, donde todos tienen las mismas condiciones, el mismo nivel de ingresos, de propiedad, de condiciones materiales y por tanto de acceso a los productos,servicios y beneficios que le debe el Estado a su población. Es decir, se recurre a una falacia social y económica; a una falacia que no responde a la realidad, pues el país está estructurado por sectores privilegiados, opulentos, clases dominantes y medias privilegiadas por un lado y, por otro, sectores amplios empobrecidos, depauperados y excluidos, aun siendo los generadores de la riqueza nacional. Continúan desarrollando el mismo discurso desde la época republicana, entendiendo que “todos los bolivianos”, “todos los/as ciudadanos/as” tenemos los mismos derechos y “somos iguales ante la ley”, situación absolutamente lejos de la realidad, de la verdad y por tanto impostora. La verdad es que en el país subsiste una cultura racista, discriminadora del OTRO, del indígena originario, llamados “salvajes” por los golpistas de noviembre pasado.
Bajo la revolución descolonizadora el MAS, se fundamentó una visión en los Saberes de las Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos, estableciendo diálogos interculturales, fortaleciendo de esta manera la participación de todas las naciones, de todos los pueblos, de las comunidades y barrios en el marco del respeto de las diferencias. Ese proceso no fue discurso, fue una realidad que despertó la admiración y respeto por Bolivia en el mundo, en razón del porcentaje mayoritario que se autoidentifica como población originaria. Proceso truncado al presente, pero que desenmascaró a los k`aras[1] que se apropiaron de cuanto tiene nuestro país.
La propuesta de CC y Mesa de hacer del programa un mecanismo innovador, de soluciones, de alternativas que respondan a los problemas de nuestro país con todas sus peculiaridades estructurales, sociales, económicas y políticas, es solo retórica, verborrea, cháchara. Pensarán que es novedoso establecer una “Economía Sostenible”, diversa y productiva para generar prosperidad y empleos, arguyendo que “al menos durante los últimos 195 años de historia y en particular en los 14 años de gobierno del MAS, se ha profundizado un modelo económico primario exportador extractivista, que tiene graves impactos negativos sobre el medio ambiente y la vida de la comunidad”. Así mismo “que Bolivia necesita abandonar el péndulo que unas veces nos conduce al estatismo y otras al liberalismo”. Este es un viejo discurso de la derecha que, tras sus crisis -que son permanentes-, buscan ser el Centro (el Centro Político), sino la expresión del populismo, cuando en la historia está escrita lo que realmente hicieron con la relocalización movimientista o en octubre del 2003 en la ciudad de el Alto.
En el marco de sus improvisaciones e imprecisiones, CC, hace alarde de su imaginación al considerar a los ciudadanos, como un “capital humano capaz de promover una comunidad inteligente, en base al impulso de dos tipos de economías: del conocimiento y de la creatividad, que se constituyen en un conjunto de ideas aplicadas a la producción cerrando de esta manera un círculo vicioso netamente mercantilista”. Esta propuesta no deja de ser un cúmulo de ideas que vienen en paquete para alienarnos y hacernos parte de ideologías depredadoras vinculadas a las políticas neoliberales para enajenar nuestra diversidad cultural.
Estos argumentos planteados por CC, con tanta elocuencia y que atacan al Modelo Económico Social Comunitario Productivo del MAS, no termina de comprender, la real dimensión del rol del Estado como redistribuidor de la riqueza generada y de las acciones concretas para el impulso de la producción y del empleo. Comunidad Ciudadana no comprende que:
· Sectores Estratégicos Generadores de Excedentes, como los sectores de Hidrocarburos, Minería y Electricidad, tienen incidencia como efecto multiplicador en la generación de empleo. Pero para Mesa, hablando de memoria, eso es extractivismo, que piensan superar con documentos y con cháchara.
· En Sectores Generadores de Empleo, vinculados a sectores cómo la Industria, manufactura, artesanía, el turismo, el desarrollo agropecuario, construcciones, comercio, servicios de transporte y otros). De igual forma, demagógicamente, postulan superar estos procesos sin tener conciencia de nuestra aún dependencia precisamente de sus amos.
Finalmente cabe destacar que sus lineamientos para la generación de empleo, no son otra cosa que: una copia fiel del original masista, pues sientan sus bases en lo avanzado por el MAS en la implementación de las Políticas Activas del Mercado Laboral, aplicadas a través de programas de Intermediación Laboral, que permitió vincular la oferta y la demanda de trabajo, mediante la bolsa de trabajo dando así inicio a un conjunto de acciones que favorecieron a los y las buscadores de empleo que tenían dificultades al momento de incorporarse a una actividad laboral, donde se les garantizaba el cumplimiento de la normas establecidas en la Ley General del Trabajo, en contra posición de la propuesta de CC, que pretende revisar exclusivamente aquellas que son desfavorables para la empresa privada.¿A quién defiende Comunidad Ciudadana y Mesa?.
[1] K`ara, de pelado, de desnudo, del que no tenía nada y apareció como propietario de todo.
