Tomar partido por la Patria, la plurinacionalidad y su plena soberanía
La política es destino diría R. Zavaleta, porque los seres humanos podemos orientar y direccionar los rieles sobre la que la política transita, el destino no es ineludible, ni es el resultado de una casualidad: los seres humanos creamos las condiciones para que ese destino se materialice.En un momento de crisis mundial y nacional de la política estamos obligados a tomar partido para beneficio de los bolivianos y bolivianas, haciendo énfasis en los más pobres, por el uso soberano de nuestros recursos naturales estratégicos, cuidando la salud de nuestro territorio, hogar de nuestras antepasadas y futuras generaciones.
Vivimos un tiempo en que la banalidad y la estupidez se exacerba para encubrir los temas más importantes y definitivos para la sobrevivencia del ser humano sobre el planeta. La crisis de valores ha llegado a extremos insospechables. El horizonte de los políticos ya no es el destino de la patria, el estado, la nación, sino el próximo gobierno y el cómo alcanzar algún nicho de poder. Mirada corta, oportunista y acompañada generalmente de corrupción para hacer posible su campaña. La política convertida en negocio que debe rentar.
La Patria no está en venta, defenderemos sus recursos para beneficio de 12 millones de bolivianos.
La burguesía (empresarios y multimillonarios) en cargos de las de decisión política y económica del país, al considerar que las personas los recursos estratégicos el territorio son mercancía a las que hay sacarles el mayor beneficio posible, (nota: El imperialismo no desea ni busca tener altos precios de materias primas, más al contrario busca tener costos bajos y precios altos a los productos que ellos ofertan, maximizando su ganancia.), para entregarlos a agentes antinacionales, es uno de los componentes de la crisis política y, el resultado es que, literalmente excretan sobre nuestros valores e intereses nacionales.
El drama que se genera en nuestro tejido social parte de quienes tejen hebras a favor de la antipatria frente a otras hebras que se tejen a favor de la soberanía. Los primeros son los gerentes de los intereses de partidos, corporaciones, empresas transnacionales y los otros está integrada por quienes buscan el bienestar y la felicidad de los bolivianos y bolivianas en una sociedad sin poderosos ricos ni pobres, una sociedad donde los 12 millones de personas tenga comida suficiente y techo para cobijarse, escuela y salud garantizadas y que responda a los desafíos de la ciencia y la tecnología en una época de revolución tecnológica donde los recursos estratégicos que poseemos son indispensables para el desarrollo. En ese sentido, denunciamos la voracidad de multimillonarios, empresas y estados para tener control sobre nuestros recursos estratégicos, no importando el medio ni la forma. El golpe de estado del 2019 tiene ese origen y formato.
Necesitamos una izquierda con principios revolucionarios y como expresión del pueblo
Lo que necesitamos en estos tiempos de descomposición moral es una izquierda con mirada crítica y autocrítica para evitar desviaciones pragmáticas que sólo favorecen a las transnacionales y sus agentes locales. Lo que hoy aparece como expresiones de izquierda, son sólo el resultado del uso del aparato del Estado con los objetivos de la reproducción del poder y el uso de prácticas políticas de la derecha. No necesitamos una izquierda que ponga guiñador a la izquierda y doble a la derecha. Necesitamos una izquierda que tenga una misión clara: lograr erradicar la pobreza y generar mejores condiciones de vida mediante el uso apropiado del excedente. Eso es revolución. Una izquierda que genere el poder popular, que no es otra cosa que la representación territorial organizada para mejorar las condiciones de vida del habitante en su territorio, donde la planificación de sus proyectos, no sea el resultado del trabajo de burócratas sino de la sociedad organizada velando por su calle, su barrio, su distrito. Una sociedad local que en sus decisiones sea más consistente que el Estado, que acuerden los proyectos de desarrollo local. Más participación, menos burocracia. Más poder popular, menos Estado burócrata.
Una izquierda que genere las condiciones para el salto tecnológico científico que requiere nuestro país, pues sin conocimiento y bases materiales para la investigación, no es posible la construcción de una patria con justicia social. Cualificar nuestros recursos humanos debe ser un objetivo central de la izquierda, que brinde un horizonte de realizaciones para jóvenes que hasta hoy parecería que tienen como destino, la disputa de los semáforos para vender lo que les permita sobrevivir. Revolucionar los sistemas de salud y educación. Romper con la formación elitista destinada al ejercicio particular de la profesión y volcarse a la formación de médicos ligados al pueblo, en los marcos del poder popular. Desarrollar un sistema efectivo de referencias y contra referencias a partir de un ámbito territorial, que supere la actual situación en la que uno termina en el consultorio privado del médico que atiende el seguro social. Una educación que esté inscrita en los marcos del desarrollo de la ciencia y tecnología universal, en constante diálogo con los saberes locales, de las culturas milenarias que tenga una mirada soberana, propia, boliviana y latinoamericana. Desarrollo de tecnologías, softwares, hardware, nanotecnología, biotecnología amigable con la naturaleza. Desarrollo del conocimiento universal en dialogo con el conocimiento científico ancestral para asegurar la soberanía alimentaria ha de ser uno de los objetivos de la educación. Educación también para producir nuestros propios medicamentos sean de medicina occidental o natural. El modelo del profesional republicano traducido en abogado, ingeniero o licenciado debe ser superado para producir profesionales de calidad científica universal, vocación de servicio a la población necesitada y conciencia nacional.
Necesitamos un proyecto estratégico que diseñe el futuro del país, más allá de las ambiciones de corto plazo.
Necesitamos construir como proyecto estratégico, una izquierda que no tenga como objetivo exclusivo ser parte del próximo gabinete, sino una izquierda que sea capaz de diseñar el futuro del país independiente, soberano, antiimperialista, no como una élite dirigente, sino como los guerrilleros de la independencia que actuaban sobre sus territorios y desde allí causaban derrotas a sus enemigos colonizadores. Las guerrillas de la independencia no hubieran sido posibles sin las masas indígenas con las que actuaban.
Hoy los poderes del mundo, el imperialismo, avanzan en una perspectiva neocolonial y debemos estar preparados para enfrentar a esas corrientes. La historia ya nos dio lecciones y debemos aprenderlas. Necesitamos una izquierda con un bloque social nítido, en el que el chantaje político sea destrozado de una vez y para siempre.
En el bloque social revolucionario, debemos evitar sumas que restan y peor, que terminen produciendo divisiones. El bloque social revolucionario ha de estar compuesto por indígenas campesinos, las clases trabajadoras y sectores populares que se adhieran a posiciones antiimperialistas, anticapitalistas y anticoloniales; la unidad social y política es en torno de estos principios que son los límites de nuestra acción política.
Necesitamos construir una unidad de izquierda con mirada de largo plazo, caracterizada por la claridad y firmeza de su accionar político, con análisis que permita desarrollar acciones creativas y efectivas, orientadas por los principios y objetivos históricos que nos guían hacia un futuro socialista.
El internacionalismo debe ser otra de nuestras premisas. Solidarios y compañeros con todas las naciones que luchan contra el imperialismo, el neocolonialismo, el capitalismo y el fascismo en todas sus expresiones.
Buscamos la unidad de toda la izquierda marxista, de todos quienes luchan por la liberación nacional y el socialismo para construir el proyecto de una patria socialista y reconducir junto al pueblo y sus organizaciones sociales, el proyecto iniciado el 2006 y que, por acción del imperialismo, errores de concepción, traiciones y desviaciones burguesas, ha llevado a la implosión del MAS.
La historia enseña. Y la historia de Bolivia debe ser nuestra maestra. Sin abusar de los paralelismos, existen muchos momentos que tienen características similares a la Revolución del 52. Los errores que llevaron a la derrota de esa revolución son peligros que hoy pueden llevarnos a una nueva frustración nacional. Buscamos no repetir esos errores.
La columna vertebral del programa, para el momento histórico que atravesamos ha de ser de liberación nacional y anticolonial, un programa con contenido de clase y expresión plurinacional.
Definitivamente el camino hacia la construcción de la unidad de la izquierda debe tener como sujeto de esta nueva etapa al obrero, al campesino e indígena originario. La ideología revolucionaria orientada a los cambios estructurales ha de ser el marco de desarrollo de nuestra propuesta transformadora, con características e identidad cultural propias.
La ansiada unidad no puede construirse sino parte de un balance de todo lo avanzado, de los errores que hemos cometido y de las desviaciones en que se ha incurrido.
La unidad debe construirse en base a un programa que resuelva las necesidades del pueblo boliviano, debe tener una dirección colectiva, para coordinar las acciones, corregir errores y desviaciones en la aplicación del programa, con el objetivo de cambiar las estructuras y superestructuras del Estado.
Hacia una autocrítica necesaria para reconstituirnos y seguir avanzado.
No podemos regalar el espacio conquistado al enemigo. Debemos reconstituirnos y seguir avanzando en lo mucho que acertadamente se hizo en casi dos décadas, rectificando errores y finalmente extirpando desviaciones pequeño burguesas, personalistas, oportunistas y traidoras al interior del proceso que tenían como objetivos iniciales la Liberación Nacional y el Socialismo.
Se debe partir de un balance autocritico de la Revolución Democrática y Cultural. Este fue un proceso de avances y retrocesos, que a la larga visibilizó un proyecto conservador incrustado en las esferas gubernamentales que produjo una progresiva derechización: el primer hito tiene como referencia el año 2009, clausurada la Asamblea Constituyente, cuando la futura CPE, se la cambia en una negociación política en el Poder Legislativo con representantes de la derecha. El segundo momento de giro a la derecha es la Cumbre Agropecuaria del Oriente, momento en que el sujeto histórico es desplazado y se produce la incorporación de representante de la oligarquía cruceña al proceso de cambio y el tercer momento es la decisión de la reelección el 2019, inmediatamente después de ser derrotados en procesos electorales para alcaldes y gobernadores.
A lo largo de estos años, la Revolución Democrática y Cultural fue perdiendo su ajayu y su naturaleza se fue transformando, pasando de un proceso de masas a un proceso de un caudillo y su cúpula, grupículo que imponía decisiones alejado de las masas.
No podemos repetir el mismo error. La unidad orgánica de las masas y las organizaciones políticas de izquierda y populares debe construir la organización que más allá del nombre y la forma que tenga, debe constituir la dirección política que conduzca hacia los cambios revolucionarios.
En torno al sujeto de la revolución debemos decir que el sujeto “indígena originario campesino”, que inicialmente era el hegemónico, fue progresivamente marginado. Se pretendió sustituir a las masas populares por los funcionarios y el resultado es un rotundo fracaso. El CONALCAM y los gabinetes políticos no pudieron establecer el dialogo directo con las bases, ya que las dirigencias se convirtieron en interlocutores, que buscaban sus propios intereses, perdiéndose el protagonismo del sujeto.
La recuperación del proceso y la victoria electoral de Luis Arce y David Choquehuanca abrió un nuevo momento de la denominada Revolución Democrática y Cultural, en que se observa el Modelo Económico Productivo Social Comunitario y es caracterizado como Post neoliberal, antimperialista y de capitalismo de Estado. El Modelo Económico a pesar de las múltiples dificultades que atraviesa ha demostrado su fortaleza en varias crisis: la del 2008, la económica del 2014, la de la Pandemia del 2020 y del Gobierno golpista de Añez y a pesar de enfrentar mayores dificultades desde el contexto internacional, la crisis del pasado año se hizo patente por la acción de sabotaje coordinado por la derecha política y empresarial, asambleístas y de quienes habiendo sido parte y conductores del instrumento político y del gobierno por sus intereses personales no permitieron que la gestión pueda recorrer mejores rumbos.
Nuestra autocrítica no está desprendida de la situación de la izquierda latinoamericana, ya que después de un ciclo de progresismo e izquierda en los gobiernos latinoamericanos que en gran medida adoptaron medidas corto placistas y populistas, nos encontramos en un momento de abierto retroceso que se ha volcado al centro y la derecha.
Entre las prácticas que condujeron a errores de los gobiernos populistas de izquierda, en los que también incurrimos, se pueden señalar:
• El alejamiento de las organizaciones populares de las propuestas de inclusión, volviéndose estas reivindicaciones acciones de dirigentes y cúpulas.
• Ausencia de los partidos de izquierda para controlar estas desviaciones elitistas de los gobiernos, por falta de participación plena en lo gobiernos.
• Si bien el progresismo supo seducir a las clases medias, esta dejó de ser tal al momento de disputar el control del aparato productivo, institucional, por lo que ese impulso inicial se perdió y con él, la capacidad de disputar el Estado a las oligarquías dominantes, alejándose la capacidad de producir reformas estructurales.
• Esto se da con mayor claridad en los casos en que la disputa por recursos naturales estratégicos o minerales como el oro y la plata, pretenden ser controlados por el poder emergente.
• La izquierda no supo utilizar los nuevos medios de información, cuyos instrumentos fueron aprovechados por la derecha tradicional que realizó una profunda incidencia política cultural, especialmente en los jóvenes.
El balance anterior enmarca los desafíos que enfrentamos como país hoy, tienen que ver con la crisis del dólar, el contrabando a la inversa, el problema del oro, el cambio de la matriz energética y la subida de precios en la canasta familiar.
En torno a la actual coyuntura política ha habido un debate (no saldado) acerca del carácter de la crisis que vive el país, si ésta constituye o no una crisis estatal. En todo caso, debemos estar conscientes de que la coyuntura del país no pude ser caracterizada como revolucionaria.
Las futuras elecciones van a enfrentar de manera directa las posiciones de derecha contra las opciones de izquierda. Otra manera de ver la futura coyuntura es entenderla como la contradicción: Estado republicano contra el Estado Plurinacional, volver al neoliberalismo y las prácticas del pasado contra la construcción de una sociedad más justa. Dada la coyuntura que habremos de enfrentar nuestro programa debe ser de liberación nacional.
Transformación de la geopolítica y el orden económico mundial
El orden mundial creado al final de la II Guerra Mundial, Breton Woods, la repartición del mundo, la dictadura del dólar, la hegemonía unipolar definitivamente ha entrado en crisis. aunque no es aún una crisis terminal por el poder económico y militar que aún posee occidente y en particular el complejo tecnológico, militar, industrial, de los Estados Unidos. La profundidad de las contradicciones del capitalismo ha llevado al mundo a una transición geopolítica que producirá un nuevo orden mundial. Es el fin de la hegemonía anglosajona de 500 años. El nuevo orden mundial, puede terminar siendo multipolar o al menos un mundo tripolar con la emergencia de Asia y Euroasia.
Vivimos la crisis de la globalización: instituciones, normas, cultura política y la democracia en el mundo también han entrado en crisis. Ante esta crisis, el fascismo reaparece para poner supuestamente orden, a un caos por ellos mismos organizado y mantener el dominio del imperio.
La crisis al interior del capitalismo es multidimensional: crisis financiera cuyas expresiones son: la denominada crisis subprime, una crisis energética, crisis migratoria, la crisis del dólar y por supuesto el desastre ambiental que dista de ser sólo una crisis.
Las crisis son generadas por las propias contradicciones del capitalismo: en EEUU se enfrentan expresiones del proteccionismo y el liberalismo, entre demócratas y republicanos, al punto de poner en duda la existencia de instituciones como USAID, se amenaza al FBI, se pone en duda la honestidad del IRI y el NDI acusándolos de corrupción y acciones en otros países financiando golpes duros y golpes blandos, algo impensable en una lucha intracapitalista norteamericana.
Esto no queda en territorio norteamericano. El vicepresidente Vance en Munich, acusa a los países de Europa de haber abandonado sus valores fundamentales y originar la crisis de la democracia occidental y afectar incluso a los Estados Unidos. Finalmente, señaló que Europa debe ver su futuro por sí misma, en una suerte de negación a la vigencia de la OTAN.
En el mundo, el imperialismo ha extremado su posición de control de los instrumentos de relacionamiento económico internacional contra los países “desobedientes” usando las sanciones hasta niveles escandalosos y desesperados como las casi 30.000 medidas de sanción a Rusia y alrededor de 1.000 medidas contra Venezuela, usando incluso mecanismos como el Swift que hasta ahora habían gozado de una confianza alejada de las disputas geopolíticas y obligando a los países del mundo a buscar alternativas de relacionamiento económico alejadas de la influencia de los EE.UU. y Occidente y el dólar, como los BRICS. A esto se debe sumar el ya legendario bloqueo contra Cuba y las sanciones a Corea del Norte e Irán.
La aparición del BRICS, es la expresión de la necesidad del propio capitalismo, en su versión no occidental y especialmente de países de economía emergente que tienen contradicciones fundamentales con el capitalismo unipolar que representan alrededor del 40 % de la población mundial y supera el PIB de todos los países de Europa. El surgimiento de esta contrahegemonía unipolar tiene en la ruta de la seda de China y la alianza estratégica ruso/china, el proyecto geopolítico y económico que configura este nuevo orden mundial.
El nivel de aumento de la productividad y la búsqueda de maximización de la tasa de ganancia resultan en la concentración de la riqueza y la acumulación inerte en desmedro de las grandes mayorías de la población más empobrecidas, al interior del sistema capitalista se producen conflictos, porque en cada uno de los actores hay un desmedido interés para mostrar y ejercer poder sobre los demás, condenando al conjunto del planeta a sufrir una decadencia con consecuencias brutales para los pueblos en todas las dimensiones: la economía, la guerra, la cultura, la salud, el medio ambiente, lo psicológico, el empleo, las oportunidades, etc.
Los BRICS a pesar de ser un proyecto alternativo al imperialismo norteamericano, no significa que deje ser capitalistas. Frente a este hecho nuestra región debe definir una estrategia geopolítica, pues los intersticios que presenta el capitalismo financiero y el productivo a nivel mundial, pueden generar condiciones para lograr consolidar condiciones para la liberación nacional de países periféricos, dependientes, con economía atrasada, deformada y con fuerte injerencia política imperialista, materializando condiciones para lograr procesos de integración orientados hacia la emancipación de nuestra américa.
La asunción de Trump tendrá consecuencias para América Latina: cambiar de nombre del Golfo de México a Golfo de América, intentos de recuperar el Canal de Panamá, producir deportaciones masivas de indocumentados, etc. son expresiones de nuevas formas fascistas a través del neocolonialismo en el Siglo XXI y la actualización de la doctrina de “espacio vital”, bajo una concepción aún monopolar.
Las nuevas doctrinas de dominación a las que apelan los EEUU, como la Agenda 47 y el Plan 2025 están enmascaradas en la nueva estrategia imperialista del siglo XXI.
Como parte de la crisis capitalista, existe el surgimiento de una nueva institucionalidad a nivel internacional que pone cuestión las soberanías nacionales, estas apariciones con rasgos de fascismo se refieren a: los Elon Musk y otros mega multimillonarios, fenómeno del narcotráfico y su blanqueo, que manejan fortunas que fácilmente superan el equivalente de los PIBS de 5 países de desarrollo.
Ante la desintegración del bloque socialista, las fuerzas ocultas del capitalismo mundial aseguraban que el marxismo junto a los países socialistas que aún quedaban, perdería total fuerza y vigencia, imponiéndose el neoliberalismo y la unipolaridad. Pero eso no ocurrió, pues el dogma capitalista mostró su inutilidad conceptual y teórica, pues, el marxismo sigue vivo y los países que están en procesos de construir sociedades socialistas, siguen vivos, en resistencia y en lucha. Cuba es el ejemplo más heroico de resistencia a esa práctica capitalista y neocolonial. Las crisis cíclicas sistémicas, ahondan sus contradicciones emergentes de las relaciones de producción con las fuerzas productivas.
Y en las hendijas de esta crisis, los países de economía no desarrollada, pero con importantes recursos estratégicos, pueden sacar provecho en una perspectiva de Liberación Nacional, expresada en proyectos económicos soberanos, que generen la base económica para una vida digna de sus ciudadanos, para consolidar sociedades sin pobres, pero tampoco con personajes inmensamente ricos. Es en ese contexto en que renace el concepto del Vivir Bien recuperado por la izquierda y el del Socialismo Comunitario, entendido como un socialismo “a la boliviana” o como los chinos dirían, socialismo con características propias.
El contexto económico latinoamericano
La crisis económica y política en Estados Unidos de Norteamérica no encuentra otro camino que recurrir a la guerra como su salvación, con grave peligro para la seguridad del mundo y sobre todo para los países latinoamericanos, a los que considera parte de su dominio imperial, en condición de “patio trasero”.
La política intervencionista de EE. UU. genera atraso y pobreza en el continente americano, quienes atraviesan situaciones contradictorias en los campos económico, político y social, porque existen Estados con gobiernos y políticas diversas. Así, Ecuador, Perú, Argentina y El Salvador están en una posición francamente derechizada, proimperialista y con rasgos fascistas. Por su parte, Brasil, México, Uruguay, Colombia y Chile se ubican en posición democrático-formal, de recuperación institucional; otros países como Venezuela y Nicaragua tienen regímenes populares y progresistas, y finalmente, el único país con posición revolucionaria es Cuba. Sobre estos últimos países se cierne principalmente la política agresiva y de medidas intervencionistas.
En medio de esta diversidad de posiciones, unos Estados pretenden impulsar procesos de integración, otros los niegan y hasta se oponen, de manera que se van formando alianzas o bloques que buscan sacar mejor provecho de esta situación, como la adhesión al BRICS, las mismas que son boicoteadas por EE. UU. Estableciéndose la necesidad de los pueblos de nuestra región para unirnos en la lucha antiimperialista, anticapitalista, antifascista, neocolonial con el objeto de preservar los intereses y derechos de la clase obrera, el campesinado pobre, las capas medias urbanas y los pueblos indígenas originarios.
Ante la coyuntura internacional y regional Bolivia empezó a insertarse en proyectos como los BRICS recogiendo la experiencia de proyectos regionales como fueron el ALBA e incluso el propio CAME del siglo pasado.
Bolivia atraviesa una situación de turbulencia en la economía caracterizada por la insuficiente disponibilidad de combustibles y la subida de precios, principalmente de productos de origen agroindustrial de Santa Cruz como la carne, el arroz, el azúcar, el aceite, etc., que se ha exacerbado por la especulación y el contrabando a la inversa. Esta situación ha generado carencia de divisas estatales por la disminución de los ingresos por exportaciones de gas, todo ello derivado de la falta de desarrollo de nuevos campos hidrocarburífero y el lento desarrollo de la industria del litio.
El Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo (MESC) ha tenido efectos positivos en los diferentes actores económicos y sociales porque a través de la intervención estatal definida constitucionalmente ha generado impactos en los ingresos y la capacidad adquisitiva de las personas que, entre otros impactos, ha permitido disminuir en dos tercios la pobreza extrema y en la mitad la pobreza moderada; por otra parte, la cobertura de salud gracias al Seguro Único de Salud (SUS) ha subido del 37% el año 2018 a más del 80% en la actualidad. Asimismo, hay un incremento ininterrumpido del número de empresas y con crecientes utilidades, particularmente la banca comercial que en 2005 había tenido utilidades por Bs350 MM; para 2019 llegó a su máximo histórico alcanzando los Bs2.287 MM.
Por otra parte, el carácter del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) ha permitido superar la crisis mundial de los subprime de 2008 y recuperar la economía luego de la pandemia, porque dos de sus pilares, la inversión pública y las asignaciones condicionadas son medidas típicamente anticíclicas.
Sin embargo, es necesario realizar ajustes y profundizar el modelo y su plena vigencia frente a las alternativas de carácter neoliberal y hacerlo más efectivo en la búsqueda de la reapropiación del excedente, la distribución de la misma, la diversificación productiva a través de la industrialización y cambios estructurales en la economía, que en última instancia permita romper las condiciones de la dependencia, con mecanismos como la exportación de materias primas y la transferencia de valor al sistema económico capitalista predominante.
La perspectiva socialista
Es necesario establecer con claridad que ninguna medida de avance en el desarrollo de las fuerzas productivas, la consecución de los derechos de los trabajadores y el pueblo y el mejoramiento de su calidad de vida debe hacernos perder la perspectiva del socialismo como única opción de la liberación definitiva sobre las cenizas del capitalismo. Eso nos lleva a la necesidad de recuperar la discusión y encaminar la lucha para la construcción del socialismo, como superación de las contradicciones de clase y nación.
En esa perspectiva, existen una serie de acciones que se debe llevar adelante: Fortalecimiento del Estado como participante de la economía y la producción como factor de redistribución del excedente, además de ir consolidando procesos de integración regional que permitan enfrentar en mejores condiciones las tareas de la liberación nacional y el socialismo.
Reapropiación y distribución del excedente
El fundamento del MESCP sus impactos positivos en la economía el bienestar de la sociedad ha sido la apropiación del excedente, y la expresión más paradigmática ha sido la nacionalización de los hidrocarburos. Sin embargo, este modelo de redistribución debe ser evaluado y reajustado para tener efectos ampliados y corregir desviaciones que se han producido en su espíritu redistribuidor y equitativo, además avanzar en la transformación de la matriz productiva.
El MESCP ha representado una oportunidad para que tres sectores de la oligarquía (minería, agroindustria y banca) concentren y se apropien del excedente, obteniendo una tasa de ganancia extraordinaria. Sin embargo, estas utilidades no han sido destinadas de manera significativa a reinversiones, mejoras en la productividad, innovación tecnológica ni al fortalecimiento de la economía nacional, sino que, en muchos casos, han contribuido a la fuga de capitales. Además, estos sectores se han beneficiado de subvenciones estatales de diverso tipo. Por lo tanto, en tiempos de turbulencia económica, es fundamental que contribuyan a superar la situación económica del país. Para ello, se debe definir una ruta para la recuperación y/o reorientación de estos excedentes en beneficio de Bolivia. Nuestra propuesta se asienta en datos que nos proporciona la realidad, daremos los siguientes ejemplos:
El año 2023, el sector minero ha exportado 6000 MM$us., pero en contrapartida ha pagado los derechos de concesión, regalías e impuestos un monto alrededor de 100 millones de dólares, que corresponde sólo al 1.6% del total, es decir cualquier ciudadano paga más impuestos que los exportadores mineros, que en su mayoría (93%9 son empresas privadas.
El mismo año 2023 la agroindustria ha exportado 3.223 millones de dólares, de los cuales solamente han pagado impuestos del Régimen Unificado Agropecuario de 5 MM$us, es decir sólo el 0,17%, menos del 1% del total, de paso hacen subir los precios de los productos agroindustriales por encima del precio internacional; un ejemplo es la carne que exportan a China y Perú por un precio menos a 5 dólares, mientras en el mercado interno está vendiendo el mismo kilo de carne por encima de los 7 dólares. No sólo que no pagan impuestos por la exportación, tampoco realizan ningún pago de impuesto departamental, del cual podría resultar favorecidos los departamentos productores que albergan a la agroindustria.
Con los bancos pasa lo mismo, tienen ganancias extraordinarias, cada año superior a los 250 millones de dólares; además en poco tiempo han duplicado su patrimonio. Los bancos nunca pierden, durante la pandemia fue el único sector que realizó sus actividades de manera normal, obteniendo pingues ganancias.
Por ello, es imprescindible priorizar los sectores de minería, agroindustria y banca que han obtenido ganancias extraordinarias gracias a las condiciones favorables del mercado y al apoyo estatal. Estos sectores deben participar en la redistribución del excedente mediante medidas como impuestos progresivos, contribuciones especiales o reinversiones obligatorias en áreas estratégicas. Esta política no solo permitirá corregir desequilibrios económicos, sino también fomentar un desarrollo equitativo y sostenible en el país.
El Estado debe establecer una institucionalidad más vigorosa para la gestión de la minería a través del fortalecimiento de la transformación de la COMIBOL con capacidad de controlar todo el proceso de producción, industrialización y otras instancias de control y fiscalización en los diferentes ámbitos de gestión de los diferentes tipos de productores mineros.
Por otra, es necesario establecer regulaciones de diferente naturaleza a la banca y la agroindustria para controlar su funcionamiento, evitar la especulación y, asimismo, redireccionar sus excedentes hacia las políticas de redistribución del Estado.
Diversificación de la producción y sustitución de importaciones bajo el liderazgo del Estado
El modelo económico boliviano basado en una participación directa del Estado en la economía, no avanzó suficientemente en la diversificación de la producción ni supero el modelo de dependencia basado en la explotación de recursos naturales no se logró garantizar la reinversión en materias primas estratégicas, capaces de generar excedentes. sectores como la agricultura, la manufactura y la tecnología no han alcanzado el nivel de desarrollo necesario para disminuir la dependencia de las exportaciones de productos primarios. Uno de los factores centrales ha sido la insuficiencia de políticas de desarrollo económico productivo integrales basadas en una planificación con base territorial, que permita superar las asimetrías entre regiones con definición de prioridades de inversión pública. Por ello, es necesario un proceso de planificación territorial integral del desarrollo productivo y aplicar criterios como el equilibrio productivo regional, los complejos productivos industriales, las cadenas logísticas y los mercados internos y externos, bajo un enfoque de articulación intersectorial e inter gubernativa, que permitan priorizar y localizar adecuadamente la inversión pública y direccionar la inversión privada.
Fortalecimiento de la participación estatal en el desarrollo económico productivo
Las empresas públicas son fundamentales en el modelo económico en Bolivia, a través de ellas se genera una intervención directa en la economía, para que, a pesar de la vigencia del sistema capitalista, se genere un proceso de desarrollo de potencialidad productiva y la ulterior redistribución del excedente. Por ello es necesario consolidar el conjunto de las empresas públicas y proyectarlas, no solo desde su eficiencia, sino desde su rol específico en los complejos productivos integrales del territorio nacional.
Empresas Públicas Estratégicas
El sector hidrocarburos ha sido el pilar del MESCP como generador de excedentes a partir de la nacionalización del mismo. Este proceso adoleció de una mirada estratégica que permita la sostenibilidad de la actividad mediante una importante reinversión de parte de los excedentes en la actividad exploratoria, lo que en la última década llevó a una reducción importante de la producción y la consiguiente afectación a la producción de gas natural con la consecuencia de reducción de mercados de exportación. Respecto a los combustibles líquidos, al ser dependientes de la producción de gas natural, también se generó insuficiente disponibilidad de diésel oíl y gasolinas, con la consecuencia de una falta de abastecimiento de estos dos últimos combustibles y la necesidad de importación en un contexto internacional de incremento de los precios de los hidrocarburos, afectados por los conflictos bélicos en zonas productoras.
Es necesario que YPFB trabaje en el fortalecimiento del Plan de Reactivación Operativo; fortalezca su capacidad de investigación e innovación; priorice proyectos de mayor agregación de valor en la actividad hidrocarburífera; optimice el transporte y la logística de abastecimiento de combustibles y la reducción gradual de la subvención de combustibles.
El litio a escala internacional está ligado a la producción de baterías, principalmente para vehículos eléctricos y existe un mercado creciente de este rubro. Sin embargo, en los últimos dos años el precio del litio cayó de $us80.000 la tonelada a $us10.000 y no se espera que este precio mejore sustancialmente en los próximos años. Hasta ahora, los contratos proyectados por Bolivia con empresas de países del BRICS como China y Rusia tienen una previsión de ingreso de divisas muy reducido para las necesidades de corto, mediano y largo plazo.
En la estrategia boliviana sobre el litio no es suficiente exportar algunos derivados como el carbonato de litio porque las cotizaciones actuales no permitirán grandes resultados económicos para el país en los proyectos impulsados. Es necesario diseñar modelos para participar de la cadena de producción de baterías en una alianza estratégica con países y empresas con alta capacidad tecnológica, que permita ser proveedor regional masivo de baterías y, asimismo, ser parte de la cadena de producción de baterías en otras regiones para mercados occidentales y asiáticos en base a nuestra materia prima.
Empresas Públicas Estatales
Las empresas públicas han sido creadas para convertirse en uno de los brazos económico-productivos de las políticas de redistribución del MESCP del Estado Plurinacional. Participan en la economía con propósitos económicos para generar excedentes, como YPFB, pero también para atender necesidades sociales, como EMAPA, que debe asegurar que el mercado interno sea cubierto por productos de calidad y a precios accesibles, evitando la especulación y el uso político de los precios.
En el período 2006–2016, las Empresas Públicas tributaron un total de Bs108.020 millones, mientras que entre 1990 y 2005 (16 años) las empresas aportaron Bs3.667 millones. Es decir, si se comparan ambos periodos los aportes de las empresas se multiplicaron por 30. En el 2023, sus utilidades ascendieron a 1.697 millones de Bs, de los cuales casi 500 millones se destinaron al pago del bono Juancito Pinto.
es importante consolidar las empresas públicas y el fortalecimiento de sus sistemas de gestión. Para ello, se debe mejorar la Ley de Empresas Públicas, de manera que desarrollen sus acciones fuera del marco de la Ley 1178, puesto que requieren flexibilidad y posibilidad de toma de decisiones inmediatas, lo que implica, por ejemplo, flexibilidad en la programación financiera.
Fortalecimiento de la economía comunitaria y otras formas sociales de economía
Las formas de economía social y comunitaria como la economía comunitaria, las cooperativas, las micro, pequeñas y medianas empresas (MyPES) y las empresas sociales son fundamentales para el desarrollo económico sostenible, la generación de empleo y la inclusión social. Estas formas son una expresión del Estado Plurinacional porque sus características son contrarias al individualismo y la concentración de la riqueza capitalista neoliberales. Aunque están reconocidas en la CPE del Estado Plurinacional, es evidente que no se les ha dado la importancia necesaria para su implementación.
Es necesario promover el desarrollo de estas formas sociales de económica reconocidas en la CPE y otras normas específicas, a través de acciones integrales de parte del Estado en sus diferentes sectores y niveles de gobierno
Control del sistema financiero y privado sobre las divisas comerciales
El Estado ha sido históricamente el principal generador de divisas en el país, asumiendo la responsabilidad de equilibrar el déficit de divisas que enfrenta el sector comercial privado. Un ejemplo claro de esta situación se dio entre 2015 y 2019, cuando el déficit acumulado del sector privado alcanzó los 9.000 millones de dólares, monto que el Estado tuvo que cubrir.
Este déficit se atribuye, en gran medida, a la falta de repatriación de divisas generadas por la exportación por parte de muchas empresas privadas, lo que ha limitado significativamente la disponibilidad de recursos en la economía nacional. Este incumplimiento ha representado un golpe para la economía y evidencia la falta de responsabilidad de ciertos sectores privados en el fortalecimiento de la economía nacional.
Es necesario y fundamental implementar un sistema de fiscalización que no solo supervise las prácticas del sistema financiero en cuanto al tratamiento de divisas, sino que también promueva que todas las transacciones relacionadas con la compra de divisas se realicen dentro del territorio nacional, especialmente en el caso de las exportaciones. Debiendo el control y la fiscalización estar articulados con los exportadores.
En base al diagnóstico político, el balance autocritico de la RDC, el marco geopolítico mundial y latinoamericano proponemos lo siguientes: en política internacional, política económica, políticas de salud y educación, marco programático mínimo para el accionar político unitario para construir unidad y rescatar la Revolución Democrática Cultural de su debacle.
Política Económica
• Control y entrega de divisas al Banco Central de Bolivia para garantizar el retorno de dólares al país, que actualmente se quedan en los paraísos fiscales.
• Control del comercio exterior, como un mecanismo para garantizar la provisión primero del mercado nacional y la exportación sólo de excedentes, también evitar la especulación de precios como ocurre actualmente.
• Aplicar el mandato de la CPE del control de los recursos mineros en manos del Estado a través de ampliar y consolidar la Minería a través de COMIBOL.
• Reestructuración de la COMIBOL como empresa a cargo de toda la cadena productiva minera en los yacimientos nacionalizados de acuerdo con la CPE, incluido el oro, como Teoponte o Amayapampa, además debe priorizar en dos rubros, la inversión estatal en nuevos yacimientos mineros y la industrialización de los recursos mineros.
• Establecer regulaciones claras y eficaces en el sector aurífero, pago de regalías justas y la creación de un impuesto nacional para la producción del oro. Además, fortalecer las entidades que regula y controla la actividad aurífera y su comercialización.
• En el sector agroindustrial, hacer cumplir el control de la función económica y social planteada por la CPE y revertir las tierras ociosas a manos del Estado. Liquidar el latifundio y fomentar la distribución colectiva de la tierra. En el occidente del país, fomentar las formas productivas comunitarias y colectivas para recuperar los niveles de producción de la tierra, para ello se debe apoyar en riego, acceso a semillas mejoradas, recuperación de tierras y asistencia técnica permanente.
• La creación de impuestos a la actividad de la agroindustria y de la minería nacional destinados a financiamientos específicos como el SUS o el desarrollo de la investigación e innovación científica.
• Desarrollar las condiciones para la soberanía alimentaria fomentando la inversión estatal y privada en nuevos sectores productivos, como el norte de La Paz, o en Beni y Pando para romper el monopolio de las élites económicas.
• Frente al sector bancario que más ganancia obtiene en el país se debe fortalecer el Banco Central de Bolivia para controlar el sistema financiero y la desaparición de ASFI. Sobre las ganancias millonarias de este sector, se debe aplicar tributos mayores.
• Establecer nuevas regulaciones para controlar el funcionamiento de la banca, evitar la especulación y, asimismo, redireccionar sus excedentes hacia las políticas de redistribución del Estado. ¡Basta al boicot económico! Que ocasiona el incremento de la inflación. Se debe sancionar a los bancos, incluso con la nacionalización de quienes sigan atentado a la economía nacional.
• El Estado debe reorientar que las utilidades de los bancos privados aporten el acceso a créditos productivos y de vivienda y otros programas sociales con bajos intereses. Regular las tasas de intereses para reducir la brecha entre tasas activas y pasivas.
• El Estado debe crear mejores condiciones para los prestatarios con reprogramación de créditos, pero sin recargas ni multas, incluso con perdón de intereses para los pequeños prestatarios.
• Fortalecer a YPFB dotándole de mayores capitales para la exploración y desarrollo de nuevos pozos que deben provenir de la redistribución del IDH. Fortalecer también su capacidad para la importación de combustibles.
• Reajustar los subsidios de combustibles (diésel, gasolina, gas) a sectores privilegiados como las empresas agroindustriales y mineras. Reforzar el control en la comercialización para evitar el contrabando.
• Fortalecimiento de la adquisición de equipamiento de producción nacional obligatoria a empresas estatales y entidades de sector público.
• Alianza estratégica con países BRICS para el desarrollo industrial de litio y constituir a Bolivia el centro de producción y distribución de baterías de litio para la región.
• Evaluar y consolidar el conjunto de las empresas públicas y proyectarlas no solo desde su eficiencia sino desde su rol específico en los complejos productivos integrales del territorio nacional.
La Paz, 27 de febrero de 2025
UNIDAD DE ORGANIZACIONES Y COLECTIVOS POLÍTICOS DE IZQUIERDA
NOTA: Es una propuesta para el debate y la construcción de una unidad programática de las fuerzas sociales y políticas desde una posición de izquierda y plurinacional.
